Yo

Canario felizmente afincado en Sevilla y con el corazón dividido

sábado, 1 de septiembre de 2012

12 Octubre 2012 Pepe y Pili

Este año ha sido un año muy difícil para todos. Pero al fin se avecina algo positivo,en Octubre se casa por fin  esta pareja........"Que ya era hora por cierto".













Escribir  de la tita moco (es como llaman las niñas a Pili) es algo complicado para mí, lo que si  puedo asegurar es que no se van a aburrir, es super divertida y con un sentido de humor fuera de lo normal, siempre está riendo y durante todos estos años ha demostrado ser parte importante de esta familia.


De Pepe puedo contar algo más, quizás ,porque lo conocí cuando el tenia la friolera de 4 añitos.
un niño rubio callado y espigado, ya con esa edad era grande el tio, (gracias a dios, se quedo en los 1,97 ctm)
un mamoncete calladito, que se dedicaba a contarle a su padre las cosas que hacíamos a escondidas su hermana y yo, "Sí, soy su cuñado".







































Con él  crecimos todos, unos en altura y otros en anchura

Bueno, todo este rollo , no es más que para desearos de todo corazón que seáis muy felices creando vuestra propia familia y me regaléis un sobrino, o mejor dos........... besos a los dos


Olvidaba que tenia que poner una canción , en este caso pongo dos


Purpurina  Alberto Gambino
Good Feeling     florida
                  

viernes, 31 de agosto de 2012

Momento cocinilla.............Carne en salsa de Rom Miel

Extremadamente fácil.
1/2 cinta de lomo
1 cebolla grande
Chorreón  de aceite de oliva
2 caldillos de carne(avecren)
Ron Miel
2 cucharaditas de azúcar
Se corta la cebolla en juliana y en una cazuela se ponen al fuego con el aceite y la carne entera , sin cortar cuando se dore la carne por ambos lados se agrega el avecren  y un chorro generoso de ron miel, se deja evaporar el alcohol y ponemos el azúcar.
Tapamos y dejamos que se haga la carne, cuando la veamos en su punto apartamos y dejamos enfriar, una vez fría fileteamos la carne.
Pasamos la salsa por la batidora  y servimos a parte.
hay a quien le gusta  dejarla sumergida en la salsa. pero yo la prefiero presentar aparte con unos granos de sal, y la salsa echarla al gusto


martes, 24 de abril de 2012

Adios Barty

Ayer 23 de abril , murió una  parte  de mi vida, hablamos de 25 años de ella , De 25 años de una convivencia ,de cariño y respeto .
Como cualquier persona ,tuvo sus aciertos y desaciertos, pero me quedo con el cariño hacia sus nietas y sus ganas de disfrutar de la vida, hasta que una enfermedad con nombre de Sr alemán vació poco a poco su cabeza , alejando de ella , a esposa, hijos y nietas.
Hoy hemos enterrado una de las partes mas importantes de nuestra familia

Estés donde estés       DESCANSA     EN     PAZ     BARTY
















 a mi suegro










sábado, 25 de febrero de 2012

Historia de la Calle Sierpes

A finales del siglo XV, cuando aún no había terminado la Reconquista, Sevilla era el lugar de paso para las tropas que se dirigían al reino de Granada. Se trataba de una frontera insegura, la cuál permitía infiltrarse fácilmente a individuos armados y merodeadores. En muchas ciudades, y por supuesto en Sevilla, había barrios de personas descontentas que siempre estaban dispuestos a fomentar la revuelta. Para agravar más la situación, los nobles españoles estaban divididos en bandos, todos hostiles al poder real que intentaba disminuir sus privilegios para fortalecer la autoridad de la Corona. Por aquel entonces comenzaron a ocurrir en Sevilla siniestros sucesos... Con frecuencia faltaban niños. Unas veces desaparecían en la noche de sus casas, robados de sus propias cunas; otras veces desaparecían al atardecer, sin regresar de sus juegos a sus casas, sin que jamás se volviera a saber de ellos. Cundió la alarma en la ciudad con mil rumores. Unos decían que los niños eran robados por judíos para sacrílegas parodias de la crucifixión de Cristo; otros aseguraban que los niños eran robados por bandidos moros a los palacios del rey de Granada para convertirlos en esclavos; otros, que más bién eran piratas turcos que remontaban el Guadalquivir en barcas, entraban en la ciudad disfrazados de mercaderes para llevarse los niños y venderlos en los mercados del gran Sultán de Constantinopla. Pero cierto día un hombre se presentó en casa de Don Alonso de Cárdenas, que por aquel entonces regentaba la ciudad. Aquel hombre no quiso mostrar su rostro ni decir su nombre. Venía a hablar del asunto de los robos de los niños que tan acongojada tenía a la ciudad. Don Alonso le preguntó que si sabía de quién o quiénes eran los autores, y que se le ayudaba a prenderlos los haría quemar a fuego lento en el campo de Tablada o los manadaría a descuartizar entre cuatro caballos en la plaza de San Francisco. El hombre le preguntó que cuál sería su recompensa si le ayudase a terminar con aquel grave asunto. Don Alonso le dijo que el premio sería lo que el quisiera; el hombre pidió su libertad pero como no se fiaba de las promesas de Don Alonso, pidió un compromiso por escrito ante un escribano y Don Alonso aceptó. Delante del escribano explicó que era un preso fugitivo, que se había escapado de los calabozos de la cárcel a través de las antiguas cloacas, y fue intentando huir por aquellos laberintos estrechos cuando encontró a quien robaba los niños. Don Alonso firmó el escrito en el que se redactaba que perdonaba de sus delitos y liberaba a este hombre, Melchor de Quintana y Argüeso, bachiller en Letras por los Estudios de Osuna, tercera Universidad de España. Melchor le dijo que no sólo le diría quién era el autor de los secuestros sino que le llevaría hasta él, ya que ñlo había matado hacia dos días. Se dirigieron entonces a la calle Entrecárceles y entraron en el caserón de la cácel Real, llegaron al calabozo dónde había estado encarcelado Melchor y se bajaron por las cloacas hasta llegar a un lugar dónde se cruzaban varias galerias. Fue entonces cuando Melchor dijo: " Ahí tenéis al ladrón y matador de niños". Y levantando la antorcha para iluminar mostró a los acompañantes el cuerpo de un monstruoso animal, que en un principio parecía un cocodrilo o un dragón pero que finalmente reconocieron como una gran serpiente, de temible aspecto. Uno de los alguaciles armados reconoció la galeria y afirmó que en efecto era aquella gran bestia la que robaba a los niños saliendo por otras cloacas al interior de las casas pués había visto por el suelo algunos restos infantiles. Don Alonso se dirigió a Melchor y le dijo que era libre, que podía marchar a donde quisiera pero que pasara antes por la Casa Consistorial dónde le darían algún empleo si quisiera quedarse en Sevilla o dinero para que volviera a su pueblo si así lo deseaba. Don Alonso ordenó que el disforme "cuerpo de la Sierpe" fuera sacado de aquella galería y fuera expuesto en la calle de Espaderos. A fuerza de repetir el relato de lo sucedido a esta calle se le empezó a llamar " La calle de la Sierpe", borrándose así la memoria del nombre que antes tenía, Espaderos. Según la leyenda Melchor Quintana se quedó en Sevilla ocupando un puesto honroso y que las mujeres siempre lo veían como el hombre valiente además de poeta. Se casó con una hija del mismo Alonso de Cárdenas. Fuente: Tradiciones y Leyendas Sevillanas, José María de Mena.